Luego de la tormenta..


Tengo ganas de dar un salto a una pileta onda y nadar, nadar, nadar..
sentarme en el fondo y mirar al rededor. Una vez lo hice en una pileta que no era mia, ni siquiera la conocía. Era gigante y desde abajo, las paredes y el fondo parecían un horizonte infinito azulino. Sentí una especie de paz que no volví a sentir en mucho tiempo hasta este último.

*


  
(un lego sushi y un poquito de papel picado para festejar)

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